El coronavirus desata nueva ola de devaluaciones y pone mayor presión sobre el peso argentino.

Texto informativo – Fuente: iProfesional

Justo cuando el Gobierno apuesta a que la estabilidad cambiaria sea el ancla anti inflacionaria, los países de la región vuelven a depreciar sus monedas.
El impacto económico del COVID-19 comenzó a hacerse sentir en la mayoría de los países de la región. La situación se configura como un shock externo de magnitud: las diferentes monedas se deprecian ante la fuga de capitales a destinos más seguros por la incertidumbre que la enfermedad genera.
Es más, con su aparición, el coronavirus no hace otra cosa que acelerar una tendencia que ya se venía observando en los meses previos, según la cual todas las monedas de la región perdieron valor con respecto a la divisa estadounidense.
En Argentina, esta situación genera una inquietud adicional, porque implica un movimiento devaluatorio justo en un momento en el que el Gobierno apela a la estabilidad cambiaria como un pilar del programa económico y como ancla del resto de los precios.
Del cuadro anterior surge, claramente, que la peor parte la lleva el real brasileño, ya que se depreció más del 14% para alcanzar un nivel récord de 4,63 reales por dólar. Le sigue de cerca el peso chileno, que perdió un 11,4%; y luego se posicionan el peso uruguayo, con el 6,5%; y el guaraní, con 5,9 por ciento. Aún más abajo se ubican México y Argentina, que promedian el 4,3%; y Colombia, con el 0,5 por ciento.
Para poner en perspectiva lo sucedido en Brasil, hay que señalar que la inflación esperada para el corriente año en el vecino país es del orden del 3,6%. Es decir que el alza del dólar ya cuadruplica dicha estimación.
Según los analistas consultados por iProfesional, son varios los motivos que coadyuvaron a esta situación. Entre ellos, se puede mencionar que a mediados de noviembre el Banco Central de Brasil comenzó a convalidar una tasa de interés extremadamente baja, algo inusual en esa economía.
Aún con la moneda en declive, el ministro de Economía Paulo Guedes insiste que en su país “se terminó la época del dólar barato”.
Ya en el orden político, las dudas de los inversores se centran en la posibilidad concreta que pueda tener el presidente Jair Bolsonaro de lograr aprobar las diferentes reformas estructurales en las que está tratando de avanzar. La cuestión es que el mercado pone en tela de juicio si podrá concretarlas. Este punto es, en su opinión, fundamental para que Brasil retorne a la sendera del crecimiento sostenido.
Entonces, con la crisis del coronavirus que impacta a nivel global y las dudas sobre la efectividad de la política interna de Bolsonaro, los fondos de inversión optaron por salir del país para refugiarse en títulos más seguros, como son los del Tesoro de los Estados Unidos.
Según datos oficiales, a lo largo de febrero la salida de recursos extranjeros de la Bolsa de San Pablo rondó los u$s3.500 millones. El peor día fue, curiosamente, el miércoles de Cenizas, cuando tras los feriados de Carnaval los retiros de la Bolsa de San Pablo superaron los u$s600 millones. La baja en las cotizaciones del Bovespa estuvieron en el orden el 7 por ciento.
De esta manera, al cabo del primer bimestre la salida de fondos ya supera los u$s7.500 millones. En comparación, a lo largo de 2019 la fuga rondó los u$s10.000 millones, lo cual da una idea de la magnitud de la crisis.