Desde las PASO, los bancos perdieron 42% de los depósitos en dólares y 12% en pesos.
- 11 noviembre, 2019
- Posted by: AnsAdmin
- Categoría: Economía
Texto informativo – Fuente: La Nación
La incertidumbre que afectó la economía por las elecciones presidenciales, considerando el total del proceso iniciado en agosto con las PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias), les hizo perder a los bancos el 42% de los depósitos en dólares y el 12% de los nominados en pesos que tenían bajo administración. Esto les significó resignar el insumo básico que necesitarían para relanzarse a dar créditos, si la economía o las nuevas políticas oficiales lo demandaran en 2020.
Antes de las primarias, el sector privado tenía depositados en los bancos $1.285.597 millones a plazo fijo (entre los tradicionales y los indexados por inflación) en pesos, más otros US$32.500 millones en depósitos en dólares. Pero 57 días hábiles después esa tenencia había caído a $1.146.963 millones y US$19.109 millones, es decir, salieron del sistema $138.644 millones y US$13.391 millones, respectivamente.
La pérdida más sensible, en términos macroeconómicos, es la de la liquidez que el sistema había acumulado en dólares, porque sobre ella descansaba un importante auge del crédito en dólares a empresas exportadoras y a algunas de sus proveedoras directas.
Este tipo de financiamiento se había multiplicado por 5,7 durante la gestión Macri (el stock de desembolsos había pasado de US$3000 millones a fines de 2015 a más de US$16.300 millones hasta inicios de agosto pasado) y estaba ofrecido a tasas muy competitivas (llegaron a ser de 3,5% anual) antes de quedar congelado desde hace unos meses por la ola de retiros de depósitos en dólares. Los recursos perdidos en pesos, en cambio, no tienen impacto al respecto.
Desde la puesta en práctica, hace 13 meses, del plan de congelamiento monetario, tras la revisión de emergencia del acuerdo con el FMI de fines de septiembre de 2018, los bancos dejaron de transformar esos recursos en una oferta de financiamiento y los redireccionaron a la compra de letras de liquidez (Leliq) del Banco Central (BCRA). La entidad monetaria les ofreció constituir con esa redituable inversión los encajes prudenciales, incluso para parte de los depósitos en cuentas a la vista, para asegurar la demanda de estos títulos y de ese modo también la esterilización del dinero necesaria para lograr su meta de aumento cero de la base monetaria.
Para el economista Hernán del Villar, de la consultora Alpha, no hay duda de que la banca se defendió bien de la coyuntura negativa post-PASO. “Perdió muchos depósitos en dólares, que financió con recupero de cartera y liquidez en dólares y otros pocos depósitos en pesos”, dice.
Además, Del Villar detalla que la banca cambió sus colocaciones bajando inversiones en Leliq y aumentando el crédito en pesos a empresas que le cancelaban deuda en dólares y en crédito al consumo a través de tarjetas, y mejoró sus márgenes en el negocio de la colocación de Leliq y en la compraventa de dólares.
En tanto, el economista Jorge Vasconcelos, vicepresidente del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), señala que el stock de crédito al sector privado quedó reducido a poco más de 10% del PBI: un cuarto corresponde a préstamos en dólares y el resto, a financiamiento en pesos. “La dinámica de esos dos segmentos hacia adelante tiene limitaciones, pero por razones diferentes”, afirma.
Vasconcelos alude a una duda instalada: tras este fuerte ajuste, ¿tendrá el sistema bancario capacidad para apalancar un posible rebote de la actividad económica o acompañar políticas públicas que lo promuevan? Para realizar este análisis, los especialistas dividen a la banca en dos, replicando la realidad bimonetaria de la economía local: sus operaciones en pesos y aquellas en dólares.