Los empresarios les piden humildad a Macri y racionalidad al PJ.

Texto informativo – Fuente: La Nación

No esperaban el golpe. Ninguno, ni siquiera los que ahora, tímidamente, empiezan a rescatar las virtudes de Alberto Fernández. La crisis que desencadenó la corrida de las últimas 48 horas volvió a tomar a los empresarios desprevenidos. Tanto que no tienen demasiado para decir. Solo aquello en lo que coinciden todos: quisieran transmitirle a la Casa Rosada la necesidad de q ue se abra al diálogo con la oposición, y al peronismo, que sea racional. Metas módicas de la Argentina recurrente.

“Ojalá al Gobierno le haya caído la ficha: era necesario un baño de humildad. Venían asustando con el pasado a gente que en el pasado por lo menos se compraba motos en cuotas”, dijo un empresario pyme que se entusiasmó anoche con el anuncio de las medidas paliativas que se hará hoy, y que todavía cree, a diferencia de casi todos sus pares, que el presidente Mauricio Macri está a tiempo de revertir la derrota del domingo en las internas.

El tono de las conversaciones es desde entonces de hartazgo y desazón. Un mensaje del WhatsApp “Nuestra Voz”, creado hace dos meses por ejecutivos para respaldar políticas amigables con el mundo de los negocios, intentó ayer por la mañana atenuar tanto pesimismo en medio de la corrida. Era de Eduardo Bruchou, cofundador y director de la firma Digital House, y se limitaba en realidad a transcribir el poema “No te rindas”, de Mario Benedetti. “No te rindas, aún estás a tiempo/ de alcanzar y comenzar de nuevo, /aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,/ liberar el lastre, retomar el vuelo”, empieza el texto. “Genial”, celebró Martín Migoya, fundador de Globant. “Gracias, una caricia al alma”, agregó su socio Guibert Englebienne. “Muy bueno”, “muy bueno”, reaccionaron respectivamente Santiago Blaquier y David Lacroze.

La atmósfera se percibió menos edulcorada horas después, en la reunión habitual de la Unión Industrial Argentina (UIA), cuyos miembros se refieren ya mayoritariamente a una transición. “Las urnas hablan”, justificó uno de ellos al salir. La entidad fabril necesitaba hacía tiempo un detonante para mostrar una disconformidad creciente solo contenida por el pavor al regreso de Cristina Kirchner. Sin embargo, consumada ya esa posibilidad, en algunos hombres de negocios cunde la misma expectativa que pregona desde el domingo todo el Partido Justicialista: que la expresidenta se limite a tener un rol simbólico similar al que hoy le cabe a Elisa Carrió dentro del macrismo, que lo más hostil al universo empresarial se entretenga con los avatares políticos de la provincia de Buenos Aires y que Alberto Fernández tienda una alianza con los gobernadores para administrar el país. “A Alberto lo conozco desde la Superintendencia de Seguros de Menem: es capitalista -dijo por la noche un ejecutivo que no pertenece a la UIA y que preferiría que Macri fuera reelegido-. La gran pregunta es cuánto va a poder”.