La fórmula macroeconómica del año electoral.

Texto informativo – Fuente: Clarín

Economistas. Directores de Eco Go. Profesores de Finanzas en UTDT.

La sintonía fina del año electoral 2019 requiere de encontrar los espacios macroeconómicos para financiar una recomposición parcial del salario real vía reapertura de paritarias con un dólar moviéndose por detrás, en un contexto de baja muy gradual de la tasa de interés para no arriesgar la estabilidad cambiaria, y de dar oxígeno al crédito vía “multiplicador monetario” (baja de encajes no remunerados). Con paritarias lanzadas (montadas sobre un arrastre fuerte que dejó la reapertura de diciembre) y aumentos de servicios regulados en torno al 40/45%, para arrimar el bochín de la inflación hacia la zona del 30% anual en diciembre 2019 y permitir una recuperación del salario real del 3/4%, el precio del dólar no debería moverse más que un 20/25% y sostenerse más cerca del piso de la banda. Pero para que el dólar sea el ancla nominal “por las buenas” en una economía con libre movilidad de capitales, flexibilidad cambiaria y pocas municiones del BCRA para evitar un corrimiento del tipo de cambio frente a la incer
tidumbre política del año electoral, se tienen que cumplir tres condiciones necesarias, aunque no suficientes.

1) Estabilidad en los depósitos a plazo fijo que fondean las Leliq. Con lo cual el BCRA deberá ser muy prudente a la hora de bajar las tasas, controlando la emisión monetaria y asegurando un piso de tasa que compense la tasa de los bonos del Tesoro de EE.UU., el riesgo país y las expectativas de devaluación/inflación.

2) Certidumbre sobre la consistencia monetaria/fiscal y el repago de la deuda. Para ello, las expectativas de inflación/devaluación deberían descender junto con el riesgo país para aumentar el margen del BCRA para convalidar una baja gradual de la tasa de interés sin arriesgar la estabilidad cambiaria, ayudando a oxigenar la recuperación económica originada en la mejora del poder adquisitivo, haciendo más viable el ajuste fiscal antes de intereses requerido para mantener la deuda en sendero sostenible.

3) Previsibilidad política más allá de 2019. Agotados los desembolsos del Fondo, con reservas netas del BCRA que no sobran, con la urgencia fiscal que demanda la baja del gasto público/recaudación y un escenario internacional más complejo frente al retiro gradual de la liquidez global, no hay margen para financiar populismo a partir de 2020. 4) Reformas estructurales. Se requiere adicionalmente comenzar a dar señales no sólo de equilibrio fiscal coyuntural, sino de esbozo de las reformas (e.g. previsional, laboral) que la Argentina necesita para aumentar la competitividad y lograr la sostenibilidad de la macroeconomía en el mediano plazo.