El otro riesgo de default: bancos negocian para “reperfilar” vencimientos por $55.000 M de deudas corporativas.

Texto informativo – Fuente: iProfesional

Las mismas entidades bancarias se repiten como acreedores de grandes empresas en crisis como Vicentin, Molino Cañuelas, Garbarino, Musimundo y Ribeiro.

Mientras el ministro de Economía, Martín Guzmán, llegó de Nueva York con una mirada “optimista” sobre el proceso de renegociación de la deuda argentina con acreedores extranjeros, un grupo de bancos locales intenta sin tanto éxito recuperar parte de los fondos que prestaron a importantes empresas locales que atraviesan una fuerte crisis, al punto de que varias corren riesgo de default.

Se trata de reconocidas compañías que atraviesan casi todo el tejido productivo nacional, incluso hasta algunas de las favorecidas por políticas del gobierno anterior, como el agropecuario, en el cual se destacan los casos de Vicentin y Molino Cañuelas. Pero también figuran otras vinculadas con el consumo masivo y mayormente con la venta de artículos electrodomésticos como Garbarino, Musimundo y Ribeiro. O compañías del sector papelero como es Celulosa Argentina; del mundo del real estate como Ribera Desarrollos; o del consumo masivo, como la cordobesa Dulcor.

Entre todas, acumulan un pasivo global cercano a los $55.000 millones con casi los mismos bancos. De hecho, todas tienen un denominador común, ya que argumentan sufrir de “estrés financiero” al que relacionan con la disparada del dólar, las negativas condiciones macroeconómicas, los cambios en las dinámicas de los pagos, la reducción de los márgenes de rentabilidad y profundos problemas de liquidez.

También se debieron enfrentar a la baja de las líneas de crédito de los bancos que, desde agosto del año pasado comenzaron a escasear a partir de la agudización de la corrida cambiaria y el retiro de depósitos en dólares de los ahorristas.

Y a la cancelación de las prefinanciaciones de exportaciones que decidieron las entidades bancarias para poder hacer frente a la salida masiva de plazos fijos y cajas de ahorro en moneda extranjera, por pedido del Banco Central.

Se creó así un escenario de “sábana chica” por el cual ante la obligación de las empresas seguir operando y cumpliendo con el pago de salarios y a proveedores, los bancos quedaron últimos en la fila de la cobranza.

Entidades financieras que se repiten en casi todos los casos de reestructuraciones donde están involucrados el Nación, el Bapro, Santander, HSBC, Galicia y Ciudad, para citar los que mayor deuda corporativa acumulan.

Se formaron entonces clubes de bancos que día a día discuten reestructuraciones, quitas de deuda y que hasta heredan porciones accionarias de compañías que no supieron mantenerse por sus propios méritos y que ahora se transformaron en tenedoras de millonarios créditos impagos.