Estados Unidos: la guerra comercial lleva a algunas compañías a recortar la inversión.

Texto informativo – Fuente: La Nación

Sobre los juegos hay aranceles y sobre los juguetes hay aranceles. Trate de explicar a su hijito lo que son los aranceles. Se encontrará diciendo que el taller de Papá Noel está complicado. Y que los renos con su trineo vienen atrasados”. Wendy Lazar, que dirige una compañía llamada I Heart Guts, envió este poema irritado a la oficina del representante comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) en junio. Se quejaba de cómo la guerra comercial podría perjudicar a su firma importadora de juguetes para niños de China.

No es la única. En los directorios por todos los Estados Unidos la gente de negocios se afana por evaluar el impacto de la última escalada en la confrontación comercial entre las dos superpotencias. Para la mayoría de las firmas es fácil calcular el impacto financiero inmediato de más aranceles sobre la demanda, los precios y los costos. Pero mucho más difícil es pensar cómo reformular la estrategia y los planes de inversión a largo plazo para adaptarse al nuevo mundo de tensiones comerciales perdurables. Los administradores de fondos y los operadores de Wall Street han comenzado a llegar a su propia conclusión: que la inversión puede caer, y posiblemente provoque una recesión.

La expansión estadounidense puede estar enfriándose al ingresar en su segunda década, pero el PBI aún creció a la respetable tasa de 2,1% en el segundo trimestre de 2019 y vale jactarse de la tasa de desocupación del 3,7%. El efecto directo de los aranceles debiera ser pequeño: en 2017, antes de que comenzaran las hostilidades, los bienes comerciados con China fueron equivalentes a tan sólo el 3,2% del PBI. Aun si se incluye los aranceles adicionales planeados para diciembre, representan solo un quinto de la rebaja de impuestos incluida en la ley impositiva y de empleo de 2017.

Pero lo que importa realmente es el efecto más amplio de la incertidumbre creada por la guerra comercial en la conducta corporativa. La mayoría de las compañías hacen planes con un horizonte de cinco a diez años e invierten en activos con una vida útil de entre 10 y 20 años. Pero con cada nuevo anuncio de aranceles, las reglas para comercializar sus productos se vuelven menos estables. Y la guerra comercial se ha expandido de los bienes a la tecnología y las divisas. Quizás el sistema bancario internacional, las compañías de transporte o los joint ventures internacionales podrían ser los próximos blancos.