Vuelve el “fantasma del silobolsa” justo cuando el Gobierno juega su suerte a los dólares de la soja.

Texto informativo – Fuente: iProfesional

Habrá más de 96 M de toneladas para exportar. Pero productores están cautos y expertos hablan de posibles faltantes de materia prima para industrializar.

Cambian los gobiernos, pero la historia, con algunas variaciones, parece repetirse: en la previa electoral, el poder de fuego del Banco Central y el nivel de reservas vuelve a estar en el centro del debate. Además, la fiebre dolarizadora por parte de ahorristas vuelve a ser tema de agenda y el rol que pueda tener el campo, aportando las divisas necesarias, pasa a convertirse en un asunto de Estado.

A diferencia de otros períodos, en la actual carrera hacia los comicios presidenciales, hay un elemento extra, que no se veía en las últimas previas: el Fondo Monetario Internacional.

Primero, por las divisas que aportó –y aportará- en el marco del crédito stand-by. En segundo lugar, con la luz verde que dio para que el Gobierno pueda vender de aquí a fin de año unos u$s9.600 millones, en caso de que sea necesario intervenir en el mercado.

Pero no hay garantías de nada: sabiendo que elecciones y devaluación son conceptos antagónicos, el macrismo necesita más que nunca del campo.

Lo positivo es que la megacosecha está asegurada: según la consultora Agritrend, habrá 96 millones de toneladas de granos disponibles para exportación, por un valor de u$s27.600 millones.

Las perspectivas oficiales marcan un escenario un poco menos optimista pero también muy positivo: prevén que la producción, a los precios actuales, vale unos u$s25.000 millones.