La nueva gestión en el BCRA.

Texto informativo – Fuente: Clarín

El nuevo programa monetario contuvo el dólar, pero agravará la recesión.

A un mes de la gestión de Guido Sandleris al frente del Banco Central, los analistas consideran que el balance del duro programa monetario fue positivo respecto a la contención del dólar, pero será`negativo en el duro freno que impondrá a la actividad.

Según opinan en el mercado, lo más destacable del programa monetario es precisamente que consiguió el principal objetivo de controlar al dólar, aunque fuera a costa de enfriar la economía.

“Antes del inicio de la gestión Sandleris había incertidumbre sobre si el dólar se iría a la zona que hoy es la banda superior, pero con el nuevo programa los futuros se estabilizaron más cerca de la cota inferior (a diciembre estaban a casi $ 39)”, aseguró el director de EcoGo, Federico Furiase.

Según sostiene, hoy la prioridad es estabilizar al billete verde pese al freno económico porque hubiera sido más recesivo seguir con las “las expectativas de que el dólar no tenía techo”. Sin embargo, reconoció que “aunque la estabilización de la divisa evita una recesión mayor, tiene el costo de extenderla en el tiempo”.

Por su parte, el director de Research For Traders, Gustavo Neffa, sostuvo que Sandleris usó “una vieja herramienta monetaria” consistente en “secar la plaza de pesos, subir las tasas, y reducir el apetito por las inversiones en dólares”. “El tema era animarse a hacer esto sabiendo que iba a tener un costado recesivo muy importante”, agregó.

Entre otras ventajas del plan monetario, los analistas sostienen que trajo un tipo de cambio real competitivo “que está empezando a nivelar el desequilibrio externo” y que, de la mano de las altas tasas, se revalorizaron los activos en pesos. “Argentina necesitaba un golpe psicológico para cortar la crisis de confianza con el peso”, sostuvo Neffa.

Por otra parte, destacaron que Sandleris está encarando seriamente un combate contra la inflación a través de objetivos de agregados monetarios (es decir, manteniendo seca la plaza durante un año, con algún pico estacional en diciembre o junio) y no a través de las fallidas “metas” de la anterior gestión.